Vamos a hacer un poco de diseño de futuros. Estoy montando mi estudio/consultora, volver a la senda de ofrecer mi criterio, sobre todo ayudando a tomar decisiones tecnológicas.
Para volver a tener cierta visibilidad necesito de alguna empresa que me ayude a posicionar mi nueva marca, que me ayude con el branding. En este futuro cercano tendré que aceptar una campaña de posicionamiento, que ahora encima se complica. Tendré que aceptar el SEO, que ya me cuesta, pero encima tendré que aceptar el GEO, que con lo que sé de él sus prácticas me resuenan a las constelaciones familiares. Pero bueno, toca hacer pequeñas concesiones.
Asumimos un plan de contenidos que demuestre mi autoridad en distintos sitios de internet: patrocino (pago) por publicar en sitios importantes, entrevistas, algún artículo de opinión, todo bien articulado y pensado.
Al cabo de poco analizamos y vemos que el resultado no es el esperado. En mi caso mi escepticismo me da la razón, esto del GEO, como lo fue el SEO, es un entorno de trileros. Pero los profesionales con los que trabajo me indican que no, que algo raro pasa.
Revisamos, revisamos y descubrimos el motivo. Mis contenidos solo se posicionan en las búsquedas de Claude. En el resto de buscadores generativos no aparecen, e incluso artículos con cierto impacto se quedan siempre por debajo.
¿Será que la estrategia ha fallado y solo funciona para unos modelos?
Al poco salta la noticia y se descubre que el resto de empresas de IA han dado con el patrón de marcado de Claude. Esas marcas invisibles que implementó seis meses atrás para «ser transparente» ahora se usan para filtrar. La pista saltó cuando OpenAI sacó su producto GEOIntents: «posiciona tu contenido por encima del resto de modelos». Meta también encontró las firmas de otras compañías, y se ensañó especialmente con el sistema de Google, SynthID.
Además, parece que la estrategia de pasarlo por otro modelo una vez generado en el primero tampoco funciona, incluso lo empeora. Es como si te marcaran el contenido con una cruz negra.
¿Quién iba a decir que permitir que una empresa marque nuestro contenido sin consentimiento, como si fuéramos niños, acabaría siendo un problema?
Como puedes ver, esto es un cuento especulativo. Parte de una noticia real: Anthropic ha anunciado que va a marcar todo lo que generen sus productos (texto, imágenes, SVG, PNG) con una marca de agua imperceptible que sobrevive al copiar y al editar, más metadatos firmados con el estándar C2PA. Afecta a Claude, a Claude Code, a la API y a cualquier cosa que construyas encima. Lo hacen por el artículo 50(2) del AI Act europeo, y la intención tiene sentido: todo el mundo tiene derecho a saber si lo que lee lo ha generado una máquina. Lo que no está resuelto es quién controla esa firma, quién puede leerla y qué se puede hacer con ella. La herramienta de verificación, de momento, ni existe públicamente.
En mi caso todo pasa por un modelo, aunque según el tipo de contenido su papel es más accesorio. Por ejemplo, todos mis chats pasan por un modelo local que hace correcciones básicas. No tengo ningún problema en declararlo. Pero ahora esa decisión ya no es mía, es de este paternalismo de Silicon Valley que se vende como «herramientas para hacernos más libres y creativos».